El Mar Mediterráneo / Óleo sobre tabla de 33 x 22 cm / Pintor Alejandro Cabeza
El Mar Mediterráneo no es solo un accidente geográfico; es el gran testigo de una historia que se remonta a miles de años. Cuna de civilizaciones como la fenicia, griega, romana y cartaginesa, este Mare Nostrum ha sido la vía de comunicación primordial que ha esculpido el desarrollo cultural, económico y político de las tierras que baña.
En la actualidad, su magnetismo sigue intacto, atrayendo a millones de personas que buscan en sus costas la calidez de su clima y la herencia de sus tradiciones. Sin embargo, este ecosistema vital enfrenta hoy retos profundos: la contaminación, la sobrepesca y el cambio climático amenazan la salud de sus aguas. Preservar su biodiversidad y su estabilidad es un compromiso necesario para las futuras generaciones, impulsando medidas de sostenibilidad y la creación de reservas marinas que protejan este patrimonio común.
Como pintor, el Mediterráneo es para mí una fuente inagotable de estudio. En este óleo sobre tabla de formato íntimo (33 x 22 cm), he buscado capturar la esencia de esa luz que solo este mar posee. No se trata solo de pintar el agua, sino de plasmar la memoria que habita en sus olas y la transparencia de un horizonte que ha definido la identidad del arte valenciano. Es un homenaje a la serenidad de sus aguas y a la fuerza indomable de un mar que sigue siendo, ante todo, nuestra patria espiritual.
En la actualidad, su magnetismo sigue intacto, atrayendo a millones de personas que buscan en sus costas la calidez de su clima y la herencia de sus tradiciones. Sin embargo, este ecosistema vital enfrenta hoy retos profundos: la contaminación, la sobrepesca y el cambio climático amenazan la salud de sus aguas. Preservar su biodiversidad y su estabilidad es un compromiso necesario para las futuras generaciones, impulsando medidas de sostenibilidad y la creación de reservas marinas que protejan este patrimonio común.
Como pintor, el Mediterráneo es para mí una fuente inagotable de estudio. En este óleo sobre tabla de formato íntimo (33 x 22 cm), he buscado capturar la esencia de esa luz que solo este mar posee. No se trata solo de pintar el agua, sino de plasmar la memoria que habita en sus olas y la transparencia de un horizonte que ha definido la identidad del arte valenciano. Es un homenaje a la serenidad de sus aguas y a la fuerza indomable de un mar que sigue siendo, ante todo, nuestra patria espiritual.
