"Les Rotes" - Dénia / Óleo sobre tela de 116 x 89 cm / Pintor Alejandro Cabeza
A partir de la ensenada de la Marineta Cassiana, el litoral dianense experimenta una metamorfosis fascinante, transformándose en un paisaje abrupto, exuberante y de una plasticidad arrolladora. Es el sector de Les Rotes, un tramo costero donde la roca se rinde ante el turquesa de las aguas y el Parque Natural del Montgó ejerce de guardián eterno, enmarcando la escena con su silueta monumental.
Este entorno es una sucesión de refugios naturales: desde la serenidad de El Trampolí, con sus icónicas rocas, hasta la belleza salvaje de Punta Negra y la calma recoleta de Arenetes o La Cala. Cada rincón de Les Rotes ofrece una experiencia visual única, donde la luz del Mediterráneo se filtra entre los acantilados y la transparencia del agua invita a descubrir la vibrante vida que late bajo la superficie.
En este óleo de gran formato (116 x 89 cm), busco capturar precisamente ese cambio de ritmo de la naturaleza. Como pintor, me seduce el contraste entre la solidez de la piedra erosionada y la volatilidad de la luz sobre el mar. Pintar Les Rotes no es solo representar un lugar, sino atrapar la atmósfera de un paisaje donde la tierra y el agua dialogan con una fuerza poco común, creando una composición donde el color se convierte en el verdadero protagonista de esta marina valenciana.
Este entorno es una sucesión de refugios naturales: desde la serenidad de El Trampolí, con sus icónicas rocas, hasta la belleza salvaje de Punta Negra y la calma recoleta de Arenetes o La Cala. Cada rincón de Les Rotes ofrece una experiencia visual única, donde la luz del Mediterráneo se filtra entre los acantilados y la transparencia del agua invita a descubrir la vibrante vida que late bajo la superficie.
En este óleo de gran formato (116 x 89 cm), busco capturar precisamente ese cambio de ritmo de la naturaleza. Como pintor, me seduce el contraste entre la solidez de la piedra erosionada y la volatilidad de la luz sobre el mar. Pintar Les Rotes no es solo representar un lugar, sino atrapar la atmósfera de un paisaje donde la tierra y el agua dialogan con una fuerza poco común, creando una composición donde el color se convierte en el verdadero protagonista de esta marina valenciana.