Tiene un lenguaje personal que no se corresponde con este con los modos y las modas de este inicio de siglo y posee un mundo inequívoco de obsesiones. Es sorprendente siempre y es capaz de mantener casi constantemente hipnotizado al espectador, que acepta gozoso la visión de unos paisajes, retratos y composiciones de gran belleza. En sus obras estoy seguro que el espectador podrá contemplar una enorme variedad de temas- paisajes, marinas, retratos y composiciones de figuras tratados con una excelente técnica y también rigor didáctico, como corresponde a las antiguas formulas impresionistas.

Francisco Agramunt (Critico de Arte)

Paisaje de Les Rotes

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Paisaje de Les Rotes / Óleo sobre tela 41 x 33 cm /


Un nueva versión de esta zona tan pictórica que me fascina, esta vez en un formato vertical. Costas recortadas y acantiladas de Les Rotes, (conocida como Les Marines) que alcanzan su máxima dimensión en la Cova Tallada en el sector más meridional del término municipal de Denia. En el sector septentrional destacan las playas de Les Deveses, l’Almadraba, Els Molins, Les Bovetes, Les Marines, Albaranes y Punta del Raset. Esta última se trata de una playa semiurbana, puesto que es la más cercana al casco urbano que dispone de todas las facilidades para el disfrute de una jornada de playa. Les Marines, con 3 km de extensión. La zona de Les Rotes se caracteriza por sus numerosas calas (la mayoría de piedra) como son La Marineta Cassiana, El Trampolí, La Punta Negra, Les Arenetes o La Cala.

Un paisaje que esta en continuo cambio. Calas que cada vez son menos remotas hacen que su evolución este en perpetuo cambio a como eran en el pasado. El turismo, la erosión y la masificación urbanística dan un desgaste inevitable a la flora sobre la roca madre que es azotada por los vientos y el mar. Una zona dominada por la roca erosionada por el mar configurando mil y una formas imposibles que la hacen única. Pequeñas explanadas entre las rocas, ensenadas de reducidas dimensiones pero enorme encanto y, progresivamente, pequeños y medianos acantilados, conforman un sector de Dénia de enorme belleza




El Segon Muntanyar de Jávea

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Óleo sobre lino  "El Segon Muntanyar de Jávea"  / 2014


Volviendo a Jávea y sus alrededores, tomo esta vista pasando por la famosa Cala Blanca o también denominada La Caleta. Está situada justo al final de la Playa del Segon Muntanyar de Jávea.

La Cala Blanca, ya realizada en otras ocasiones, está compuesta por tres pequeñas calas contiguas, conectadas por un litoral de piedra. Caleta I, Caleta II y Caleta del Francés son las tres calas que encontramos en este precioso lugar. La Caleta I y II son las dos que tienen más fácil acceso. Su nombre deriva del color blanquecino de las rocas de sus acantilados.  

Sin embargo en esta ocasión me centro en su playa de roca, más bien compuesta por piedra formada por arena fosilizada (como dato de interés)  El Segon Muntanyar de Jávea tiene unos 1.700 metros de longitud hasta llegar al final. Con el Cabo de San Martín de fondo se insinua la Cala Sardinera, lo que le da a la composición  un buen juego de luces y sombras donde el agua cobra todo el protagonismo y cromatismo tan presente en estos temas.




Calas de Moraira

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Calas de Moraira, Cala andragó


Abandonando el paisaje de Javéa y siguiendo en el mismo litoral, llegamos a otro pueblecito de gran encanto en sus costas y con los mismos azules o, al menos, parecidos: Moraira. Como si de una hermana pequeña de Javéa se tratara, sus costas ya no son tan abruptas ni ricas en lo que a acantilados se refiere.  No obstante éstos, aunque más pequeños y modestos, no dejan de tener su encanto para el ojo del pintor.

Aguas de azules y esmeraldas como las de Javéa. De rocas blancas que crean un juego de cromatismos y contrastes. Pueblos que, aunque desgastados por el turismo, aún hoy en día, mantienen ciertos ecos del pasado y de su esplendor. Desde Moraira tomamos la carretera que, bordeando la costa, nos lleva hacia Calpe. Aproximadamente a unos 2 km., parece ante nosotros una bonita cala rocosa de enormes piedras erosionadas por el inmemorial batir de las olas. 

En este cuadro vemos el mismo pueblo al fondo, con su evolución actual.  Con puertos pesqueros que ya nada tiene que ver con lo que fueron; ahora enclaves deportivos y de ocio. Quizás lo que todavía conservamos de estas vistas son los rincones recónditos y escondidos, que aún mantiene el sabor de antaño.