Calella de Palafrugell, emblemática pedanía costera del municipio de Palafrugell, se sitúa en el corazón de la Costa Brava, erigiéndose como uno de los escasos enclaves que ha logrado preservar la fisonomía tradicional de la región frente a la presión del desarrollo turístico contemporáneo. Este núcleo, de honda raíz marinera, se asienta sobre un litoral abrupto y rocoso, jalonado por una sucesión de calas que confieren al paisaje una singularidad estética excepcional, compartiendo orografía con el vecino centro de Llafranc.
En sus inmediaciones destaca la imponente presencia geográfica del Cabo de Cap Roig, espacio que alberga el Jardín Botánico homónimo. Este recinto botánico constituye un referente naturalístico de primer orden, donde convergen especies autóctonas mediterráneas con flora exótica, integradas en un diseño paisajístico que se asoma al mar, ofreciendo perspectivas visuales de gran valor para la interpretación pictórica.
Durante el periodo estival, la localidad se convierte en el epicentro cultural de la zona con la celebración del Festival de Cap Roig. Este certamen musical, de proyección internacional, se desarrolla en un auditorio al aire libre que aprovecha las condiciones escenográficas del entorno natural, vinculando el arte con la atmósfera mediterránea. Calella de Palafrugell se manifiesta, en definitiva, como un refugio de serenidad cuya arquitectura de calles empedradas y viviendas encaladas remite a una temporalidad pretérita, esencial para la comprensión de la luz y el paisaje en la obra del Pintor Alejandro Cabeza.