Retomando el estudio de las tonalidades esmeralda en el entorno de Jávea, nos situamos en una cala de singular orografía y acceso restringido. Ubicada junto a la escollera de levante del puerto y protegida por los imponentes acantilados del Cabo de San Antonio, la cala del Tangó —también conocida como del Pope— es un hito fundamental del patrimonio paisajístico valenciano. Este paraje ha ejercido históricamente una poderosa fascinación sobre la plástica regional, siendo interpretado por figuras de la talla de Joaquín Sorolla o Leopoldo García Ramón, quienes hallaron en la variabilidad de sus azules un motivo de investigación pictórica inagotable.
La denominación popular de este enclave encierra una intrahistoria de gran interés: entre 1889 y 1965, Duanes de la Mar fue residencia de un clérigo ortodoxo exiliado tras la revolución bolchevique. Sus baños habituales en estas aguas cristalinas, incluso durante el rigor invernal, llevaron a los vecinos a acuñar el topónimo de "cala del Pope". Por otro lado, el nombre de "Tangó" remite a una desaparecida plataforma de salvamento cuya estructura recordaba a los tangones de las embarcaciones militares; un vestigio hoy ausente de la realidad física, pero preservado en la memoria fotográfica y en las obras pictóricas.
En esta composición al óleo, se busca capturar no solo la fisonomía de la roca y la transparencia del medio acuático, sino también la atmósfera de un rincón donde la historia y la naturaleza convergen. El diálogo entre los verdes esmeralda y la luz mediterránea define una obra que se inscribe en la tradición de la marina contemporánea.
-Pintor Alejandro Cabeza