El Segon Muntanyar de Jávea

El Segon Muntanyar de Jávea

El Segon Muntanyar de Jávea en un óleo sobre tela de 46 x 38 cm / Pintor Alejandro Cabeza 2001

Contemplo esta composición capturada desde un punto previo a la Cala Blanca, en ese emblemático tramo que conocemos como El Segon Muntanyar. Aunque a primera vista la superficie del mar pueda proyectar una engañosa imagen de quietud y placidez, mi pincel reconoce la memoria de los temporales bravos y agitados que suelen castigar esta costa. Es un terreno de una complejidad latente, donde el caminar se vuelve un desafío entre rocas afiladas y formas cortantes, esculpidas con una severidad casi geométrica por la erosión incesante del salitre y el tiempo.

Frente a mis ojos se despliega un paisaje de una sencillez profunda pero vibrante de intensidad; una atmósfera refrescante donde la luz valenciana dicta el juego de contrastes. En este escenario, los azules profundos y los verdes esmeralda no solo coexisten, sino que se entrelazan en un diálogo dinámico con la espuma blanca y el rítmico embate del oleaje contra la piedra. Es en esa fusión de elementos líquidos y sólidos donde encuentro la verdadera esencia de la marina, una búsqueda constante de armonía en medio del caos natural.

Hacia el horizonte, cerrando la mirada con una elegancia geográfica, se divisa de forma puntiaguda el perfil inconfundible del Cabo Prim de Xàbia. Su presencia al fondo otorga la perspectiva necesaria para comprender la magnitud de este litoral, actuando como un centinela que vigila este rincón del Mediterráneo. En este cuadro, cada arista de la roca y cada matiz del agua intentan hacer justicia a la fuerza telúrica de un paisaje que, bajo su apariencia serena, late con una energía indomable.