
Rocas de Denia
Estalla la flor, confiada, deseosa,
al leve tacto.
Acaricia la luz: yemas tiernas.
Rendida al fin su firmeza,
se deshace la dura roca
en solícitos torrentes.
Borbotan su murmullo incontestable.
Es la estación de los milagros
que llega
rodeada de elocuentes botellas flotantes.
(S. G. I. Madrid, 28 de marzo de 2011)
Las rocas, magníficas, pero todavía mejor el mar, que recge las tonalidades que le rodean con el brillo del sol del Mediterráneo.
ResponderSuprimirBellissimi versi e bellissimo dipinto ...una dolce emozione..grazie, un saluto, Red
ResponderSuprimirEs un (a)mar cálido, brillante, un (a)mar que evoca las mañanas primaverales que más me gustan, cuando la luz que irrumpe por las ventanas sin púdicas cortinas destierra los mecánicos cantos de despertadores tan artificiosos como innecesarios. Adoro despertarme sin la intervención de la chicharra artificial en los días libres de tediosas obligaciones, con otro cuerpo despreocupado al lado, cantando, quizá, como un pajarito tempranero la luz recién pintada.
ResponderSuprimirEs un (a)mar acogedor como el seno de una madre, o el de una amante. Como el seno generoso de una mujer. Es un (a)mar maternal y protector como la montaña. Por eso en él podría perderme: bucear en busca de un corazón anclado en el fondo, sujeto por un cordón invisible como un globo enamorado. No lo atan cadenas ni cuerdas. Permanece, contra toda lógica, suspendido en el mismo punto, aparentemente ajeno a las mareas, únicamente amarrado por la promesa de un beso.
En un (a)mar así, llegarán los proyectos que acunan esas botellas a buen puerto. Serán las promesas susurros de tinta indeleble.
Besos tenaces como olas.
Hay que ver como eres, cuando te arrancas nada te para, pareces un Tsunami, tu de momento no te pierdas en la montaña por favor; Es todo lo que dices mas un horizonte donde el cielo se fusiona con el agua, que acaba anclado en su costa, que siempre se siente observado por el hombre que no deja nunca de querer dominarlo y conquistarlo en su fracaso, pero que al final solo consigue ser admirado en su grandeza.
ResponderSuprimirTe tomare parte de este comentario para acompañar algunos mas, en entrada mejor que en comentario, siempre con tu permiso gracias safo.
Besos brisales del mismo mar.
Sucede todo lo contrario: en la montaña me encuentro. Me encuentro siempre en ella y con ella. Bajo cada vez con más cosas para compartir de cuantas tenía antes de iniciar el ascenso. Y de ello se benefician quienes me rodean: más, cuanto más cerca se encuentran. Por eso quienes más me quieren aprenden en seguida a no sentir celos de Ella: en realidad no es un oponente, sino una suerte de aliado. Ella tampoco es celosa; en su sabiduría ha comprendido bien que se puede ser enteramente suya y también enteramente de otro sin que ambas (sanas) pertenencias entren en conflicto.
ResponderSuprimirSabes que gozas de mi permiso. Pero en efecto es una sana costumbre reiterar o incluso renovar los acuerdos. Es, cuanto menos, signo de consideración y respeto. Lamentablemente esta costumbre se pierde más cada día, y es ya prácticamente inexistente en el mundo de los afectos: damos por sentado que conocemos sobradamente las reacciones y respuestas del otro, así que ¿por qué pararse a escuchar?, ¿para qué preguntar? Es justamente así como se estropea todo. Saber escuchar y saber mirar son cualidades muy poco comunes. Acordes, por supuesto, con un individuo muy poco común, con un rara avis. Besos ligeros como el plumón nuevo.
Pues no te digo yo que ha pasado por mi blog un Tsunami humano...!!!, estoy todavía achicando agua desde el primer mensaje.
ResponderSuprimirBesos gruesos como la corteza del castaño.
Magnifico trabajo con esos tonos dorados. Un saludo
ResponderSuprimirDescubrirás que sabe estar también en calma este mar. Dicen que hago honor a mi nombre cuando duermo: que soy entonces extremadamente pacífica.
ResponderSuprimirAunque me encanta la corteza de castaño y siento debilidad por las cicatrices que luce la corteza de pino, sean los besos sedosos como la piel de la mimosa.
Gracia amiga Victoria,
ResponderSuprimirun saludo
Amazing painting Alejandro!!
ResponderSuprimirBeautiful!
ResponderSuprimirAlejandro me encanta este cuadro,la luz vibra entre el agua y las rocas, muy bonito.
ResponderSuprimirMolto significativo,accompagnato da un testo assolutamente adeguato.
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