Este boceto de formato reducido ofrece una interpretación visual del extremo del cabo, cuya morfología triangular permite una inmersión casi total en el horizonte marino. Desde esta atalaya natural, la mirada se extiende hacia la bahía de Xàbia, teniendo como referencia última la imponente silueta del Cabo de San Antonio. En el descenso del promontorio se localiza la Cala de la Barraca, enclave cuyo nombre evoca las pretéritas construcciones de pescadores techadas con chamizo, algunas de las cuales permanecen hoy como testimonios de la arquitectura tradicional costera.
La obra captura la interacción de la luz sobre los materiales arcillosos, resaltando los contrastes cromáticos entre el ocre de la tierra y los azules profundos del Mediterráneo. Es un ejercicio de síntesis donde el paisaje se convierte en el vehículo para explorar la atmósfera y la estructura de la costa valenciana, preservando la memoria visual de este rincón privilegiado.
-Pintor Alejandro Cabeza